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Las lesiones causadas por insectos en seres humanos, y sus consecuencias, han sido ampliamente abordadas en la literatura debido a su impacto en la salud pública, especialmente en el caso de aquellas especies que atacan en enjambres, son venenosas, o vectoras de enfermedades infecciosas, principalmente en Hymenoptera, Hemiptera, Diptera, Siphonaptera y Phthiraptera (McKiel y West 1961; Artigas 1994; Canals y Cattan 2008). Sin embargo, otros taxones de hexápodos no sociales, ni reconocidamente ponzoñosos e incapaces de transmitir enfermedades, también pueden afectar al ser humano. Así, en Coleoptera, el orden más diverso, hay algunos reportes de efectos adversos a personas por: mordeduras (en Staphylinidae); invasiones de cavidades del cuerpo o cantariasis (Anobiidae, Scarabaeidae, Tenebrionidae); intoxicaciones al ingerir sus secreciones (Carabidae, Meloidae); y reacciones alérgicas, irritación u otro tipo de lesión cutánea por contacto con pelos (Dermestidae, larvas), secreciones (Meloidae) o aspersiones (Carabidae) (Smart 1948; Mian y Dhillon 2002; Sun et al. 2016; Rodríguez-Morales et al. 2018; Gil- Zambrano et al. 2021).

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